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devocional

Salmo 104

Envuelto en luz

En el Salmo 104 vemos que Dios el Creador vino a corregir lo que su pueblo había arruinado, cuando entró en su creación en la persona de Jesús.

¿Qué está pasando?

El Salmo 104 celebra que, en un mundo de caos, Dios es un creador poderoso. En este canto, el salmista usa los días de la creación descritos en el libro de Génesis como un molde para celebrar el poder creador de Dios en el mundo. En los días uno y dos de la creación, Dios creó la luz y el cielo (Génesis 1:3-4). Por eso, los versículos iniciales de este salmo celebran el poder de Dios sobre la luz, el universo y las cosas poderosas que hay en el cielo, como las nubes, el viento y los relámpagos (Salmo 104:2-4; Génesis 1:6-7). En el día tres de la creación, Dios sacó la tierra firme del mar (Génesis 1:9-10). Así que, a continuación, el salmista nos recuerda que la distinción ordenada entre el agua y la tierra seca sigue vigente hasta el día de hoy (Salmo 104:5-9). En lugar de que el caos reine sobre las aguas y en la tierra, bajo el control de Dios el agua y la tierra se convierten en hogares para los animales y permiten que florezca la vida vegetal (Salmo 104:10-11,16-18). En el día cuatro de la creación, Dios ordenó al sol y a la luna salir y ponerse en intervalos ordenados (Génesis 1:14-19). Por eso el salmista alaba a Dios porque toda la creación puede medir y disfrutar el tiempo, los días y los años (Salmo 104:19-23). En los días cinco y seis, Dios llenó las aguas de criaturas marinas y la tierra de animales y seres humanos (Génesis 1:20-26). Así que el salmista celebra cómo Dios cuida poderosamente de todas sus criaturas. Cada animal mira a Dios esperando su próxima comida y su próximo aliento, y hasta los barcos y los monstruos marinos obedecen sus mandamientos (Salmo 104:24-30). Dios es un creador poderoso que doma el caos de nuestro mundo y cuida de su creación.

Luego, en medio de la celebración del cuidado y del poder de Dios sobre toda la creación, el salmista alaba a Dios porque hace de los seres humanos sus colaboradores para cuidar de su mundo y crear cosas nuevas en él. El hombre toma las plantas y los frutos que Dios hace brotar de la tierra y los convierte en alimento (Salmo 104:14). Los seres humanos fermentan las uvas para hacer vino que alegra el corazón, prensan las aceitunas para obtener aceite reluciente y trillan el trigo para hornear panes recién hechos (Salmo 104:15). De todas estas maneras, los seres humanos llegan a ser colaboradores del Dios creador. Pero el salmista también sabe que las mismas personas que debían colaborar con Dios también han corrompido el mundo de Dios (Salmo 104:31-34). Por eso el salmista ora pidiendo que Dios corrija el caos que su pueblo ha vuelto a introducir en su mundo ordenado (Salmo 104:35). Y lo hace porque quiere pasar el resto de su vida deleitándose en la creación de Dios y meditando en su poderoso creador.

¿Dónde está el evangelio?

La negativa de la humanidad a colaborar con Dios en el cuidado de su mundo ha dado como resultado un mundo manchado de violencia, orgullo y toda clase de mal. Pero, tal como el salmista lo esperaba, Dios el Creador vino a corregir lo que la gente había arruinado, cuando entró en su creación en la persona de Jesús. A lo largo de su ministerio, Jesús mostró que él es el Dios que creó el mundo y que vino a poner de nuevo en orden su mundo. Afirmó ser la luz que puede sacar a las personas de la oscuridad (Juan 8:12). Jesús mandó a las olas que se calmaran y a los cardúmenes de peces que llenaran las redes de sus amigos (Marcos 4:39; Lucas 5:4-6). Proveyó para su pueblo al darle milagrosamente pescado y pan para comer (Mateo 14:19-20, 25). Jesús incluso levantó a un amigo muerto y secó una higuera que estaba viva (Juan 11:43-44; Mateo 21:19). Jesús tiene el control tanto de la vida como de la muerte. Jesús es el poderoso Dios creador que ha venido a reordenar un mundo lleno de caos. 

Pero la demostración máxima de su poder creador se vio cuando Jesús permitió que el caos de la violencia humana lo matara en una cruz. Jesús descendió a la des-creación de la muerte y al caos de la tumba. Pero la tumba no pudo retener a Jesús por mucho tiempo (Hechos 2:24). Jesús, el verdadero Dios de la creación, resucitó de su tumba y ahora vive como el indiscutible Rey y Creador del universo y de todo lo que hay en él. Y ahora Jesús está usando su poder creador para convertir a personas corrompidas y propensas al caos en nuevas creaciones que colaboran con él para hacer nuevo el mundo entero (2 Corintios 5:17; Efesios 2:10). Jesús nos invita a ser sus colaboradores en la recreación del mundo. Un día hará nuevo el mundo y borrará todo el caos. En su nueva creación, Dios y los seres humanos disfrutarán de una alianza eterna, viviendo y cuidando juntos un mundo incorruptible (Apocalipsis 21:5-7). Así que, como el salmista, celebra que, en un mundo de caos, Jesús es un creador poderoso.

Compruébalo tú mismo

Oro para que el Espíritu Santo te abra los ojos para ver al Dios que creó y sostiene el mundo. Y que veas a Jesús como aquel que recrea a las personas para que colaboren con él en la renovación del mundo.

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