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devocional

Ezequiel 15-16

Una vid inútil

En Ezequiel 12-14 vemos que Jesús es el esposo fiel de la profecía de Ezequiel.

¿Qué está pasando?

En dos profecías, Ezequiel describe la infidelidad de Israel y las consecuencias de abandonar a su Dios. A lo largo de la Biblia, Israel es descrito como una vid especialmente escogida, destinada a dar fruto y vida al mundo (Génesis 49:22; Salmo 80:8-11; Isaías 5:1-7). Pero en la primera profecía de Ezequiel no hay fruto en Israel, y las vides están secas y quebradizas. Mientras que cualquier otro tipo de madera muerta puede convertirse en algo útil (como muebles), lo único que una vid muerta puede hacer bien es arder (Ezequiel 15:1-5). En la primera invasión de Babilonia, Dios quemó muchas de las «vides» de Israel al deportar a varios de sus líderes corruptos a la capital babilónica. Y Ezequiel profetiza que pronto Dios enviará de nuevo a Babilonia para deportar a aún más habitantes de Israel (Ezequiel 15:6-8).

En la segunda profecía, Ezequiel describe con gran imaginación a Israel como una niña recién nacida, desnuda y abandonada para morir en el desierto (Ezequiel 16:1-5). Cuando Dios la ve, de inmediato la levanta, la lleva a casa y le da una vida nueva bajo su cuidado (Ezequiel 16:6). Cuando ella crece y se convierte en una joven, Dios promete protegerla y cuidarla siempre. Así que se casa con ella (Ezequiel 16:7-8). Como un esposo lleno de afecto, Dios la colma de regalos: las mejores ropas y joyas. Luego, como un rey, la eleva para que gobierne como su reina (Ezequiel 16:9-14). Este conjunto de imágenes debería recordarle a Israel cómo Dios la rescató de su cautiverio en Egipto y le dio un reino en la tierra que les había prometido.

Continuando su relato imaginativo de la historia de Israel, Ezequiel describe entonces con qué rapidez Israel abandona a su nuevo esposo. Ella aprovecha su belleza y su poder para convertirse en una prostituta solicitada en todo el mundo. Usa los regalos de Dios para construir santuarios e ídolos, y así acostarse con los dioses de otras naciones (Ezequiel 16:15-19). En su lujuria por ganarse el favor de muchos reyes extranjeros, sacrifica a sus propios hijos en altares extranjeros. Olvida por completo el cuidado y la compasión que Dios mostró en los comienzos de Israel, y empieza a pagar a las naciones extranjeras por el amor y la protección que Dios le había dado gratuitamente (Ezequiel 16:20-34). Puesto que a su esposa le encanta tanto venderse y exhibirse ante el mundo, Dios dice que reunirá a todos sus amantes y dejará que hagan con ella lo que quieran. Por su infidelidad e idolatría, Israel será saqueada por las mismas naciones a las que antes pagaba (Ezequiel 16:35-42). Ezequiel incluso dice que Jerusalén es peor que Sodoma y Samaria, dos ciudades tristemente famosas por su impiedad e inmoralidad sexual (Ezequiel 16:43-52). 

Sorprendentemente, Ezequiel dice que, después de que Israel haya quedado en ruinas, Dios la restaurará a su belleza anterior (Ezequiel 16:53-58). Aun después de todo lo que Israel ha hecho para merecer la ira de Dios, él promete renovar sus votos matrimoniales (Ezequiel 16:59-61). Dios vendrá una vez más a perdonar su infidelidad pasada y a ser para siempre un esposo amoroso para su esposa descarriada (Ezequiel 16:62-63).

¿Dónde está el evangelio?

Los oráculos proféticos de Ezequiel pueden ser difíciles de leer, pero eso es parte del propósito. Buscan estremecer a Israel para que vea el horror de sus acciones. Para Dios, su infidelidad política y religiosa ha convertido a Israel en una prostituta descarada o en madera muerta lista para el fuego. Pero Ezequiel dice que, aunque Israel es una esposa fugitiva, Dios es un esposo que la persigue. Al final, Dios, el novio, vino a recuperar a su esposa infiel en Jesús. 

El primer milagro de Jesús ocurrió en una boda, y algunos de los primeros seguidores de Jesús fueron prostitutas y personas sexualmente inmorales (Juan 2:1-12; Mateo 21:31). Jesús es el Dios que quiere casarse con su esposa descarriada. En Ezequiel, la búsqueda de su esposa por parte de Dios se vio en proteger a una niña, hacerla su reina y colmarla de regalos. Pero la búsqueda de su esposa fugitiva por parte de Jesús se ve en los grandes sufrimientos que padece para lavar sus infidelidades. Para vestirla de una dignidad que ella no merecía, él fue despojado de su ropa en una cruz (Juan 19:23-24). Para sanar sus heridas, él fue golpeado y asesinado (1 Pedro 2:24). Jesús buscó a su esposa a través de la humillación y la muerte, para poder lavar para siempre la inmoralidad pasada de ella (Efesios 5:25-27). Jesús es el esposo fiel de las profecías de Ezequiel.

Nada detiene la búsqueda que Dios hace de su pueblo. La historia de Jesús nos demuestra que no hay infidelidad, promiscuidad ni idolatría que Dios no esté dispuesto a perdonar. No importa cuánto hayas huido de Dios, porque Dios corre hacia ti. Y en este mismo momento, él está listo para recibirte como su amado para siempre. 

Compruébalo tú mismo

Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos y veas al Dios que ama a su pueblo a pesar de su infidelidad. Que puedas ver a Jesús como aquel que murió por su esposa para darle su vida y su gloria.

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