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devocional

Ezequiel 34

Los malos pastores de Israel

En Ezequiel 34 vemos que Jesús es el pastor eterno y bueno del pueblo de Dios.

¿Qué está pasando?

Ezequiel critica a los gobernantes de Israel por explotar a quienes estaban bajo su cuidado y por provocar el exilio de Israel. De manera singular, este capítulo llama a esos gobernantes «pastores». El primer rey de Israel, David, fue pastor antes de ascender al trono (2 Samuel 5:2). Dios le dijo a él y a todos los reyes futuros que gobernaran al pueblo de Dios así como un pastor cuida con ternura de un rebaño. Pero en los días de Ezequiel, los pastores se habían vuelto depredadores. Ezequiel advierte a estos malos gobernantes que Dios viene a rescatar a su rebaño de sus manos para que su pueblo pueda vivir otra vez con él.

Ezequiel primero detalla lo que han hecho los gobernantes de Israel y cómo responderá Dios a sus crímenes. Han llevado al pueblo a la idolatría, se han negado a cuidar de los marginados y no los han protegido de los ejércitos extranjeros. Como usaron su posición para explotar al pueblo en lugar de servirlo, Dios quitará a los gobernantes corruptos y rescatará a su pueblo oprimido (Ezequiel 34:1-10). Entonces Dios mismo intervendrá para ser el buen pastor que su pueblo necesita. Cuidará de los marginados y reunirá a los que han sido dispersados en el exilio (Ezequiel 34:11-16).

Sin embargo, el asunto de los malos gobernantes no era el único problema que enfrentaba el rebaño de Dios. Ezequiel también confronta a los miembros ricos de la sociedad por crímenes similares. La élite ha robado a los pobres para alimentarse a sí misma. Ezequiel los compara con ovejas egoístas que pelean por el poco alimento disponible y enturbian los ríos para que quienes están río abajo no puedan beber (Ezequiel 34:17-19). Pero hay esperanza para las víctimas de esta clase adinerada. Ezequiel dice que Dios enviará un nuevo David, un rey pastor, para dar equidad entre las ovejas ricas y las ovejas pobres (Ezequiel 34:20-24). Este nuevo David unirá a Israel con Dios y asegurará que su pueblo florezca en su propia tierra (Ezequiel 34:25-27). Bajo el rey pastor escogido por Dios, su pueblo ya no sufrirá el exilio ni el mal liderazgo, sino que disfrutará para siempre de la cercanía de Dios en una tierra de abundancia (Ezequiel 34:28-31).

¿Dónde está el evangelio?

El problema de los pastores corruptos y las ovejas malvadas no desapareció con los gobernantes de Israel. Cada generación de la dinastía de David falló en dar la equidad y el cuidado que Israel necesitaba. Pero Dios prometió que él mismo pastorearía a su pueblo y enviaría un nuevo David para hacerlos volver a él y a su tierra floreciente. Ese nuevo David es Jesús.

Jesús es descendiente de David y el buen pastor que Ezequiel esperaba. Dios envió a Jesús para cuidar de su rebaño débil y herido. Jesús condenó a la élite religiosa de su época por explotar al rebaño de Dios en lugar de servirlo (Lucas 11:37-46; Marcos 11:17). Les dijo a los oprimidos que él había venido para servirlos y ser su pastor (Mateo 20:28; Juan 10:14-15). Así como un buen pastor cura las heridas de sus ovejas y busca a cualquier oveja perdida, Jesús sanaba a los enfermos y recibía a los excluidos por donde iba. Y como buen pastor, Jesús entregó su propia vida para proteger a sus ovejas (Juan 10:11). Cuando los enemigos rodearon a Jesús y a sus seguidores en un huerto, Jesús se dejó capturar para que sus amigos pudieran escapar (Juan 18:8-9). Fue asesinado por pastores corruptos, pero resucitó de la tumba. Ya desde el libro de Samuel, Dios le prometió a David que uno de sus hijos reinaría en justicia para siempre (2 Samuel 7:1-16). Jesús es el Hijo prometido de David y el pastor eterno del pueblo de Dios. Jesús es a la vez el rey y el pastor que guía y restaura a su pueblo, llevándolo de vuelta a Dios para que pueda vivir con él para siempre (Apocalipsis 7:17).

Compruébalo tú mismo

Oro para que el Espíritu Santo te abra los ojos para ver al Dios que cuida de su pueblo como un pastor cuida de sus ovejas. Y que puedas ver a Jesús como el Buen Pastor que dio su vida por su pueblo para que este tenga vida.

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