¿Qué está pasando?
David está siendo calumniado. Está inquieto mientras las mentiras de sus enemigos se hacen cada vez más públicas. Pero sabe que Dios puede aquietar su alma intranquila (Salmo 62:1). Dios puede detener el temblor de las manos de David y calmar los latidos de su corazón, porque Dios es inconquistable. Dios es como una fortaleza amurallada por las enormes rocas de la montaña, y ningún mal atraviesa sus muros (Salmo 62:2).
Sin embargo, David todavía siente que está a punto de caer, como una cerca que cede bajo presión (Salmo 62:3). Sus enemigos son como la gravedad. Sus mentiras y su doblez lo hunden y pretenden aplastarlo (Salmo 62:4). Pero tan pronto como David describe este sufrimiento, le habla a su alma y le dice que confíe en el Dios que es su inconquistable fortaleza de roca (Salmo 62:5-6). Tanto antes como después de describir su sufrimiento, David nos recuerda que Dios es su fortaleza y que Dios no se deja convencer por las mentiras que lo rodean (Salmo 62:7).
Con una confianza renovada, David, como rey, hace un llamado a todo Israel a confiar en el Dios que es refugio y roca frente a las acusaciones y las mentiras (Salmo 62:8). El pueblo debe confiar solo en Dios y no en su posición social alta o baja. Dios salva porque es Dios, no porque su posición social incline la balanza a su favor (Salmo 62:9). Tampoco debe el pueblo de Dios buscar protección por medio de la extorsión (Salmo 62:10). El robo y las influencias son malas «fortalezas» cuando empiezan a volar las acusaciones.
Cuando los enemigos atacan, el pueblo de Dios debe descansar en la fortaleza de la montaña que llaman «Dios». Dios tiene tanto el poder para exonerar al calumniado como un amor profundo por su pueblo asediado (Salmo 62:11-12a). En amor, Dios usará su poder a favor de su pueblo y retribuirá cada mentira y cada acusación levantada contra ellos (Salmo 62:12b). En las manos de un Dios tan amoroso y poderoso como este, tanto los reyes como sus súbditos pueden descansar de las mentiras de sus enemigos.
¿Dónde está el evangelio?
Cinco veces se nos dice que Dios es «verdaderamente» o «solamente» roca y fortaleza contra las mentiras de los enemigos. Cuando el rey David confía en Dios como su única roca, su reinado sobrevive a las mentiras de sus enemigos. Y cuando el reino de Israel confía en Dios como su fortaleza, es bendecido con el poder compasivo de Dios que lo reivindica frente a las acusaciones de sus enemigos. Esta Roca y Fortaleza es Jesús.
Jesús ha cancelado por completo todo registro de nuestros fracasos y pecados por medio de su muerte en la cruz (Colosenses 2:14). En él nuestra inocencia es inconquistable. Está amurallada entre las grandes rocas de la gracia y el sacrificio de Dios. Pero tenemos un enemigo y una cultura a los que les encanta acusarnos, condenarnos y cancelarnos por pecados que ya fueron borrados. Y tal como David nos advirtió, intentamos usar nuestra posición social alta o baja para inclinar la conversación a nuestro favor. Pero estas son pobres fortalezas comparadas con el poder y el amor de Jesús. Dios, la Roca, está de tu lado, ¡y ningún enemigo puede moverlo (Romanos 8:31)! Él entregó a su Hijo, ¿cómo no habría de reivindicarte de las acusaciones que nublan tu mente y te mantienen ansioso por la noche (Romanos 8:32)? Jesús ya fue avergonzado públicamente por ti, lo cual significa que no queda nadie que tenga el derecho de condenarte ahora (Romanos 8:34).
Aunque cada pensamiento, cada amigo, cada demonio y cada red social grite que eres culpable, has sido exonerado por el amor de Jesús y su poder sobre la muerte (Romanos 8:37-39). Eso significa que puedes descansar esta noche, porque Jesús te rodea como una Roca y no se deja convencer por mentiras.
Compruébalo tú mismo
Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos para ver al Dios que es Roca. Y que puedas ver a Jesús como aquel que da descanso a nuestras almas.

