¿Qué está pasando?
El Salmo 45 es un cántico de boda que habla de un novio real, una novia hermosa, una dinastía eterna y un reino universal.
El novio real es un rey que sobresale por encima de todos los demás hombres. Su palabra es clemente y su gobierno es justo (Salmo 45:1, 2, 4, 7). Gobierna al pueblo de Dios con equidad y pelea las batallas de Dios con verdad y humildad (Salmo 45:4, 6). Su humildad, su amor por lo bueno y su odio por el mal lo hacen el representante escogido por Dios en la Tierra (Salmo 45:7). Dios le da la victoria sobre todos sus enemigos (Salmo 45:5). Y como regalos de boda, Dios le da a este gran rey vestiduras elegantes, un palacio de marfil y una novia hermosa (Salmo 45:8-9).
Dios escoge una novia, quien entonces deja a su familia y se une a la casa real del novio (Salmo 45:10). Así como Dios se complace en el rey, este novio está cautivado por su novia. Como si estuviera ruborizada, hay que decirle a la novia que acepte su intenso afecto (Salmo 45:11). Vestida de oro, ella y sus damas de honor entran en procesión a la casa del rey (Salmo 45:12-15). El nuevo hogar de esta novia está con el rey en gloria.
El gozo de la pareja real se convierte entonces en el gozo del mundo entero (Salmo 45:17). El cántico concluye con la expectativa de una dinastía eterna de herederos reales que gobiernan con justicia y extienden el reinado del rey sobre un reino universal (Salmo 45:16).
¿Dónde está el evangelio?
El Novio y Rey escogido por Dios es Jesús. Jesús es el Rey veraz que vence la mentira (Lucas 4:12-13; Juan 14:6; Isaías 53:9). Jesús es el Rey humilde que sirve a los demás (Juan 13:14-15). Jesús es el vencedor de la muerte, quien fue al sepulcro solo para resucitar de él, porque la muerte no pudo retenerlo (Hechos 2:24). Jesús es el guerrero poderoso de palabra clemente y el vencedor definitivo sobre el mal. Y este Rey Jesús se propone casarse con la novia —su iglesia, entregada a él por Dios— si ella está dispuesta a aceptar su intenso afecto.
El mundo entero avanza hacia ese grande y cósmico día de bodas (Apocalipsis 21:2). Somos llamados a dejar atrás nuestra vida anterior y unirnos al hogar real de Jesús. Si aceptamos el afecto y el amor que lo llevaron a morir en la cruz, él nos hará sin mancha y hermosos (Efesios 5:25-27). Como ninguna novia ha resplandecido antes, resplandeceremos con la gloria de Dios (Apocalipsis 21:9-11). ¡Y si aceptamos su afecto, nuestro nuevo hogar estará con el Rey Jesús para siempre!
Pero la iglesia de Dios no es solamente su novia, sino también sus hijos (Hebreos 2:13). Cuando nos unimos a Jesús en amor, también llegamos a ser herederos reales del Reino universal de Dios. Y Dios nos da la responsabilidad y el derecho de gobernar el mundo con justicia y de extender su Reino por toda la Tierra (Apocalipsis 22:5).
Compruébalo tú mismo
Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos para ver al Dios cuyo Reino llena el mundo entero. Y que puedas ver a Jesús como el Rey escogido por Dios, quien anhela que su novia reine con él para siempre.

