¿Qué está pasando?
Zacarías profetiza que pronto Dios será Rey sobre toda la Tierra, y su capital, Jerusalén, estará segura para siempre. Pero primero Dios recluta a todos los ejércitos del mundo para hacer guerra contra los males de Jerusalén. La ciudad es atacada y la mitad de su población es llevada al exilio (Zacarías 14:1-2). Pero entonces Dios aparece con un ejército y planta sus pies en el monte de los Olivos (Zacarías 14:3-4). Su ejército hace retroceder al enemigo y sus pies parten en dos el monte de los Olivos. Se forma un valle, y los fieles de la ciudad escapan por él (Zacarías 14:5).
Dios dice que el desorden de aquel día será como el desorden que había antes de la creación del mundo (Zacarías 14:6). Y así como lo hizo hace tantos años, él creará un nuevo jardín del Edén en Jerusalén a partir del caos. Pronto, ríos de agua que da vida brotarán de la ciudad y la luz amanecerá sobre Jerusalén como si fuera la primera vez (Zacarías 14:7-8). Jerusalén estará segura, y nunca más será atacada. Y entonces Dios invitará a su pueblo fiel a venir y volver a habitar la ciudad capital de una Nueva Creación (Zacarías 14:11).
Después Dios, como Rey, convoca al mundo entero a celebrar la fiesta de los Tabernáculos (Zacarías 14:16). Esta fiesta celebra el rescate que Dios hizo de su pueblo, sacándolo de Egipto, y su posterior fundación como nación. Es apropiado, entonces, que en la fundación del nuevo orden mundial de Dios se invite a todas las naciones a esa misma fiesta. Pero Dios advierte que los que se nieguen a participar en el amanecer de este nuevo Edén serán maldecidos (Zacarías 14:17-19). Quedarán separados de la experiencia del poder creador de Dios, y en su lugar sufrirán plaga y pánico (Zacarías 14:12-14).
Finalmente, en aquel día de nueva creación, Dios dice que Jerusalén será como un gran templo. Todo en ella será puro y todos en ella serán sacerdotes. Ya no habrá mercaderes que se aprovechen de los adoradores sinceros. En cambio, y por primera vez en la historia de Dios con su pueblo, cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, podrá dar gracias a Dios con un sacrificio (Zacarías 14:20-21).
¿Dónde está el evangelio?
En el último libro de la Biblia, el Apóstol Juan describe otra batalla en la que todas las naciones de la Tierra se reunirán contra Jerusalén (Apocalipsis 20:8-9). Y durante esa batalla, Jesús aparece con todos los ejércitos del Cielo, purifica a su pueblo del mal, destruye a sus enemigos, recrea la Tierra y establece su Reino definitivo (Apocalipsis 19:14-21). Es el choque final entre los que se oponen al nuevo orden mundial de Dios y el pueblo fiel de Dios.
El Apóstol Juan describe aquel día no como la fiesta de los Tabernáculos, sino como un banquete de boda: como si Jesús fuera nuestro novio que por fin vuelve a casa para vivir con nosotros, su novia. Entonces las puertas de una Jerusalén recreada se abren de par en par mientras los reyes de todo el mundo traen sus regalos a la fiesta (Apocalipsis 21:24-25). En efecto, el mundo entero está invitado a celebrar (Apocalipsis 19:7-9).
Juan nos promete que pronto viene el día en que Jesús hará nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5, 22:12). Si estás cansado de la codicia y el mal que ves dentro del pueblo de Dios, si estás herido por los ataques de los que se oponen al Reino de Dios, anímate. Pronto, ni el mal ni la hostilidad volverán a existir jamás. No quedará rastro de maldición, de plaga ni de pánico (Apocalipsis 22:3). Jesús vendrá y hará guerra contra todo lo que amenaza a su pueblo, y pronto estarás para siempre en la presencia de Dios, que da vida. Así que no ignores la invitación de boda de Jesús. Él quiere celebrar contigo en su nueva Jerusalén.
Compruébalo tú mismo
Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos para ver al Dios que viene pronto. Y que veas a Jesús como aquel que purifica a su pueblo del mal y destruye a los que se oponen al Reino de Paz de Dios.

