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devocional

Hebreos 1-2

Superior a los ángeles

En Hebreos 1-2 vemos que Jesús no es solo un siervo, sino Dios mismo, quien se hizo mortal para elevar a todos los seres humanos mortales a la autoridad que Dios siempre ha querido para ellos.

¿Qué está pasando? 

Como su nombre indica, el libro de Hebreos fue escrito a hebreos, es decir, a personas de la fe judía. Como hebreos, valoraban las Escrituras hebreas —lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento— por encima de cualquier otra revelación. Después de todo, sus Escrituras habían llegado por medio de zarzas ardientes, milagros en las cumbres de los montes, profetas poderosos y, de manera notable, incluso por medio de los ángeles mismos. Pero ahora otros judíos afirman que hay una nueva revelación de Dios pronunciada por medio de un carpintero judío llamado Jesús. Es comprensible que muchos hebreos fueran sumamente escépticos. 

Así que, en los capítulos iniciales de Hebreos, el autor les muestra a sus lectores judíos que Jesús es un mensajero superior incluso a los ángeles que les entregaron su Biblia hebrea. En el pasado, Dios usó siervos angelicales para comunicarse con su pueblo, pero ahora les ha hablado por medio de su Hijo, Jesús (Hebreos 1:1-2, 5-7). Jesús no es solo un siervo, sino el Dios creador mismo (Hebreos 1:3). Jesús es el legítimo heredero del universo de Dios y, por lo tanto, el mensajero con la máxima autoridad (Hebreos 1:5). Todo lo que él dice lleva una autoridad y un poder que ningún ángel ha tenido jamás (Hebreos 1:4). Y el mensaje que trae es que a él se le ha dado toda autoridad para perdonar pecados, hacer justicia y juzgar el mal (Hebreos 1:8-13). 

El autor advierte a sus lectores que no rechacen el mensaje de Jesús. En el pasado, desobedecer o rechazar los mensajes entregados por los ángeles de Dios traía consecuencias severas (Hebreos 2:1-2). Por eso, rechazar el mensaje con autoridad del Hijo de Dios provocaría un castigo aún más terrible (Hebreos 2:3-4). Ningún lector de Hebreos que crea en la autoridad de los ángeles debería rechazar la autoridad del Hijo de Dios. 

Además, según las Escrituras, los seres humanos mortales siempre han tenido más autoridad que los ángeles inmortales. En el Salmo 8, el salmista reflexiona en que, aunque Dios hizo a los seres humanos «inferiores» a los ángeles (ya que los humanos pueden morir), Dios no obstante les dio a los humanos mortales autoridad sobre toda la creación (Salmo 8:4-6; Hebreos 2:5-8). Y aunque ningún mortal ha experimentado la plena autoridad que Dios quiere para nosotros, Dios se ha hecho mortal en Jesús, y él ha sido coronado como la autoridad suprema sobre toda la creación (Hebreos 2:9). A diferencia de los ángeles, que siempre han permanecido inmortales, Jesús se hizo mortal por nuestra causa para que, mediante su propio sufrimiento, su mortalidad y su resurrección, pueda elevar a todos los seres humanos mortales a la autoridad que Dios siempre ha querido para ellos (Hebreos 2:10). 

Jesús es un mensajero superior a cualquiera que el pueblo de Dios haya recibido en el pasado. Él ha entregado un mensaje superior, así que sus lectores hebreos deberían escucharlo.

¿Dónde está el evangelio?

En cierto momento, el autor de Hebreos nos dice que es «apropiado» que el Dios creador salvara a su pueblo de la mortalidad y la muerte sufriendo y muriendo él mismo (Hebreos 2:10). Es apropiado porque Jesús nos considera su familia: sus hermanos y sus hermanas (Hebreos 2:11-13). Y como los hermanos y las hermanas de Jesús tenían cuerpos y huesos malditos con sufrimiento y muerte, era apropiado que Jesús asumiera cuerpo y huesos si iba a liberar a su familia del sufrimiento y de la muerte (Hebreos 2:14-15). Dios nunca ha actuado así con los ángeles, solo con los seres humanos (Hebreos 2:16).

Y puesto que Dios se ha hecho humano en Jesús, puesto que él ha sufrido como nosotros y puesto que ha sido tentado como nosotros, él no solo entrega un mensaje superior: él es nuestro mensaje (Hebreos 2:17-18). En la muerte de Jesús nuestros pecados son perdonados, se hace justicia y el mal es juzgado. Y en su resurrección, Jesús ha tomado su trono y ha restaurado la autoridad de la humanidad sobre toda la creación. A diferencia de cualquier ángel, Jesús, en su propio cuerpo, ha entregado y ha vivido el mensaje de que la humanidad un día se levantará para reinar. Y aunque es cierto que no experimentamos nuestra autoridad tan plenamente como querríamos, nuestro hermano Jesús ha sido coronado y espera que su familia se una a él.

Compruébalo tú mismo

Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos para ver al Dios que nos ha hablado por medio de su Hijo. Y que puedas ver a Jesús como el Hijo de Dios a quien se le ha dado toda autoridad para salvar a seres humanos como tú y como yo. 

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