¿Qué está pasando?
La palabra «amor» aparece 27 veces en 1 Juan, sin contar las ocasiones en que Juan llama «amados» a los de su comunidad. Esto es así porque el amor es intrínseco a la naturaleza de Dios; Dios es amor (1 Juan 4:8). Dios es la definición del amor. Y Dios ha definido el amor aún más: es Jesús muriendo para que nosotros podamos vivir (1 Juan 4:9). El amor no se define por nuestro amor a Dios, sino por la muerte sacrificial de Jesús para cubrir nuestros pecados (1 Juan 4:10).
Y si aceptamos ese amor redentor, llegamos a ser hijos de Dios (1 Juan 3:1). Los hijos siempre llevan las características de su Padre. Jesús demuestra ese parecido familiar al revelar el amor de su Padre, y nosotros también debemos hacerlo. Todos los hijos de Dios deben llevar la marca distintiva de amar a los hermanos, a las hermanas e incluso a los enemigos (1 Juan 4:21).
Juan usa el término «anticristos» para las personas que se oponen a Jesús y a su familia (1 Juan 3:10). Y la señal inconfundible de un anticristo es el odio (1 Juan 4:20). Pero los anticristos no son odiosos porque sean poco caritativos y violentos (aunque a menudo lo son), sino porque niegan la revelación de «Dios-es-amor» en Jesús (1 Juan 2:22). Los anticristos pueden ser crueles y violentos, o amables e incluyentes. Lo que define a un anticristo es que está en contra de la muerte sacrificial de Jesús por nuestros pecados, y por lo tanto en contra de la definición del amor que Dios ha dado.
¿Dónde está el evangelio?
Al negar la muerte de Jesús, los anticristos han desgastado la confianza que la comunidad de Juan tiene en el amor de Dios por ellos. Pero Juan quiere que sus discípulos estén seguros de que Dios los ama. El amor de Dios es un hecho de la historia. El amor de Dios murió en el pasado y fue resucitado para siempre. Dios nos amó primero, y sigue amándonos (1 Juan 4:19). No necesitamos dudar del amor de Dios por nosotros, porque el amor de Dios queda definido y demostrado en la cruz. ¡No tenemos razón para tener miedo dentro del amor de Dios (1 Juan 4:18)!
Juan dice que el temor tiene que ver con el castigo. Tenemos miedo de no ser suficientes y de que Dios nos rechace por eso (1 Juan 4:17). Pero Dios sabía todo acerca de nuestro pecado, nuestra falta de amor y nuestro odio cuando murió en la cruz. En amor perfecto, Jesús murió plenamente consciente de aquello que estaba pagando. Así que no hay razón para que tengas miedo dentro de ese tipo de amor incondicional.
Dios le muestra al mundo la definición del amor al darnos a su Hijo. Y ahora, como nuestro Padre y nuestro Hermano, podemos mostrarle al mundo el amor de Dios amando a quienes nos rodean (1 Juan 4:21). Eso comienza al proclamar que Dios ha venido y ha muerto en Jesús, y se perfecciona cuando amamos como Jesús amó. Pero de la misma manera que es posible temer que Dios no nos ame, también es posible temer que no amamos a los demás lo suficiente.
Sin embargo, Juan dice que sabemos que nos amamos unos a otros porque amamos a Dios y guardamos sus mandamientos (1 Juan 5:2). El amor que tenemos por Dios y por su muerte sacrificial necesariamente se desborda y transforma nuestro amor los unos por los otros. La obra de amar a los demás no es otro motivo para temer que estamos errando el blanco, sino una prueba para celebrar que somos hijos de Dios (1 Juan 5:2). La buena noticia es que el mundo, su odio y sus anticristos están pasando. La buena noticia es que el amor produce confianza y echa fuera el temor, porque en amor Jesús ha venido, ha muerto y ha vencido al mundo (1 Juan 5:5).
Compruébalo tú mismo
Que el Espíritu Santo te abra los ojos para ver al Dios que es amor. Y que veas a Jesús como tu sacrificio de expiación, quien demuestra y define el amor, y que por su resurrección vence al mundo.


