¿Qué está pasando?
Mientras David es perseguido por sus enemigos, clama a Dios pidiendo ayuda (Salmo 7:2).
David le dice a Dios que es inocente (Salmo 7:3), usando el lenguaje de un tribunal. ¡David está tan seguro de su inocencia que incluso nombra su propio castigo (Salmo 7:5)!
A la luz de su inocencia, David le pide a Dios que pronuncie justicia contra sus enemigos (Salmo 7:6). Esto no es una petición airada para que Dios se meta con personas que no le gustan a David. David simplemente está afirmando algo dentro del carácter de Dios: que él es un juez bueno y justo (Salmo 7:8).
Dios juzga a toda la Tierra y salva a los "rectos de corazón" (Salmo 7:10). Sin embargo, él pone fin a "la violencia del malvado" (Salmo 7:9a). Dios prueba las mentes y los corazones de las personas y devuelve sus maldades sobre sus propias cabezas (Salmo 7:16). El pozo malvado que los enemigos de David cavaron para él será la misma trampa en la que caerán ellos (Salmo 7:15).
El salmo termina con David dando gracias a Dios, el juez, por su justicia (7:17). Dios es bueno, perfecto, justo, equitativo y siempre tiene razón. Todos los que lo vean como juez lo adorarán, porque ¿quién no querría un gobernante perfecto, un juez imparcial y un legislador sin culpa?
¿Dónde está el Evangelio?
En Jesús podemos hacer lo mismo que David. Somos inocentes. Satanás, nuestra propia conciencia y otros a menudo nos acusan, pero podemos confiar en que hemos sido declarados inocentes ante Dios por la fe en Jesús (Romanos 8:1).
Al igual que David, podemos afirmar con valentía nuestra inocencia ante este gran juez. Jesús era inocente, lleno de integridad y completamente justo. Sin embargo, murió por nosotros. La muerte de Jesús no solo nos dio su inocencia, sino también su justicia (2 Corintios 5:21). En cierto modo, Jesús hace lo contrario de lo que David oró. David pide ser salvo de sus enemigos debido a su inocencia, pero Jesús aprovecha su inocencia para salvar a sus enemigos.
Puesto que somos inocentes ante Dios el juez, también podemos pedirle que actúe contra la maldad como lo hizo David. Podemos pedirle que acalle la boca de Satanás, nuestro acusador (Santiago 4:7). Podemos suplicarle que silencie las mentiras de nuestra conciencia autocondenadora (Hebreos 9:14). Y podemos rogarle, como buen juez, que vuelva la maldad de las personas en su contra (Gálatas 1:9).
David da gracias a Dios por su justicia Canta alabanzas porque Dios tiene razón al llamarlo inocente y hacer que sus enemigos rindan cuentas (Salmo 7:17). Nosotros podemos hacer lo mismo. Podemos adorar a Dios por su bondad al juzgar a los malvado como culpables, mientras que nos juzga como inocentes debido a Jesús.
Compruébalo por ti mismo
Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos para que veas a Dios como el juez perfecto e imparcial del mundo entero. Y que veas a Jesús, que fue juzgado por nosotros para que podamos vivir con las manos limpias ante Dios.


