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devocional

Juan 17

La oración sacerdotal de Jesús

En Juan 17 vemos que la oración de Jesús por nosotros hace más que ofrecer palabras de consuelo: promete que la unidad de Dios con su Hijo nos será dada a nosotros.

¿Qué está pasando?

Jesús comparte una última cena con sus discípulos. Los ha preparado para su partida con la promesa del Espíritu Santo. El Espíritu los llenará y los capacitará para continuar el ministerio de Jesús. En Juan 17 escuchamos la oración de Jesús por nosotros. Es una mirada íntima a cómo Dios piensa acerca de su misión y de nuestro papel en la continuación de lo que Jesús comenzó.

Lo impresionante en este momento es que Jesús afirma que nunca actuó solo. Una y otra vez, Jesús le recuerda a Dios lo que él le había dado. De hecho, Jesús dice que lo recibió todo de Dios (Juan 17:6). Su autoridad, su vida eterna, sus palabras e incluso sus discípulos fueron regalos de Dios (Juan 17:2, 6, 8). A menudo pensamos en Jesús como alguien que actuaba solo a favor de Dios. Pero Jesús dice que cada una de sus palabras y acciones dependía por completo del Padre y del Espíritu. El ministerio de Jesús tuvo éxito porque él era uno con ellos.

Pero los discípulos están asustados. ¿Cómo podrán soportar las dificultades que vienen sin Jesús, esta unidad perfecta del Cielo y la Tierra? Lo que Jesús pide por ellos en oración es asombroso. Ora para que ellos sean uno con Dios y con el Espíritu Santo de la misma manera en que él lo es (Juan 17:22-23). Jesús ora como si sus discípulos fueran indistinguibles de él mismo. Los discípulos no necesitan que Dios los salve del mundo; necesitan que él los haga ser Jesús en el mundo.

Jesús pone sobre sus seguidores el mismo manto que fue puesto sobre él. Así como él «no es de este mundo», así también declara que sus discípulos están separados del mundo (Juan 17:16). Así como Jesús fue lleno e impulsado por el Espíritu Santo para hacer su obra, así los discípulos serán llenos e impulsados por ese mismo Espíritu para continuar esa obra. Así como Dios envió a Jesús al mundo, así ahora Jesús envía a sus discípulos al mundo (Juan 17:18).

¿Dónde está el evangelio?

Jesús les dijo a sus discípulos que era mejor que él se fuera para que viniera el Espíritu Santo. Juan 17 nos dice por qué. Cuando Jesús muere, toma la unidad que tenía con Dios y con el Espíritu y la da a todos los que dependen de él.

Si dependemos de Dios para todo, seremos uno con él. Si dependemos de Dios para nuestra autoridad y para nuestra sabiduría acerca de lo bueno y lo malo, seremos uno con el creador de todos y de todo. Si dependemos de Dios para nuestra vida, el Espíritu Santo que resucitó a Jesús de entre los muertos nos une al Autor de la vida eterna. Si dependemos de Dios para nuestras palabras, el Verbo hecho carne se hace uno con nuestra carne, y nos unimos a él en su redención del mundo, sanando a los enfermos y haciendo famoso al Dios que vivió, murió y resucitó.

Compruébalo tú mismo

Que el Espíritu Santo abra tus ojos para ver al Dios que es uno con Jesús y con todos los que creen en él. Y que veas a Jesús como aquel que hace todo esto posible mediante su vida, su muerte y su resurrección, y que ora para que tú sepas que es verdad.

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