¿Qué está pasando?
Pablo concluye su carta a la iglesia de Roma explicando por qué ha tardado tanto en visitarlos, confirmando sus planes de viaje futuros y ofreciendo algunas palabras de ánimo antes de partir. Pablo dice que se siente animado y entusiasmado por la fidelidad de los cristianos en Roma. Pablo explica que la única razón por la que ha sido tan franco y contundente en su enseñanza es que está convencido de que Dios lo ha elegido para esa tarea. (Romanos 15:14-17). Su meta principal es predicar la buena noticia del evangelio a los gentiles y enseñarles a obedecer los mandamientos de Dios (Romanos 15:18). Ha pasado los últimos veinte años fundando iglesias por toda la costa mediterránea, en pueblos y ciudades que nunca habían oído la buena nueva acerca de Jesús (Romanos 15:19-21). En definitiva, esta es la razón por la que le ha llevado tanto tiempo visitar Roma.
Ahora que ha concluido su ministerio desde Jerusalén hasta Italia, por fin está listo para hacer una parada en Roma en su camino hacia España. (Romanos 15:22-24). Lamentablemente, su llegada se retrasará un poco. Primero necesita regresar a Jerusalén. Tiene que entregar una generosa donación que recibió de las iglesias de Grecia para los seguidores de Jesús de escasos recursos en Jerusalén. (Romanos 15:25-26). Pablo menciona que esta es una causa particularmente adecuada a la que los creyentes gentiles deben contribuir. Sin el pueblo judío, los gentiles no tendrían acceso a las bendiciones espirituales disponibles en Jesús. Es lógico que los creyentes gentiles bendigan económicamente a sus hermanos y hermanas judíos cuando estos se encuentran en necesidad. (Romanos 15:27). Una vez entregada la donación, Pablo finalmente se dirigirá a Roma, donde espera que consideren apoyarlo en su misión a España. Mientras esperan su llegada, los anima a orar por él. Pablo tiene muchos enemigos en Jerusalén y necesita la protección de Dios (Romanos 15:28-32).
Luego Pablo pide a los creyentes romanos que transmitan sus saludos especiales a nada menos que 26 personas distintas, dos familias y tres iglesias domésticas (Romanos 16:1-16, 21-23). Lo más llamativo de los nombres mencionados es su diversidad. Hay nombres griegos y nombres judíos, nombres de familias aristocráticas y de esclavos, y nombres tanto masculinos como femeninos. Los saludos de Pablo son una demostración del poder unificador de la buena noticia que ha dedicado toda su carta a explicar. Por causa de Jesús, tanto judíos como gentiles, hombres y mujeres, esclavos y quienes los emplean son todos incluidos en la iglesia de Dios. Pablo también advierte a la iglesia de Roma acerca de falsos maestros que podrían socavar las enseñanzas que han recibido en esta carta e intentar causar división donde Jesús ha traído unidad (Romanos 15:17-20). Pablo termina su carta con una oración de aliento. Les recuerda que Dios mismo los fortalecerá para obedecer los mandamientos de Dios mientras se entregan a la predicación de Jesús (Romanos 16:25-27).
¿Dónde está el evangelio?
Pablo ha dedicado toda su carta a explicar lo que significa para el mundo la buena noticia de la muerte y resurrección de Jesús A través de la muerte y resurrección de Jesús, el Reino de Dios ha venido a la Tierra, y Jesús ha rescatado a su pueblo del poder del Pecado y de la Muerte. Ahora, tanto judíos como no judíos se han convertido en una familia unida. Estas verdades exigen un cambio radical en la manera en que los creyentes se relacionan entre sí. En lugar de basar nuestras interacciones en algún tipo de cálculo moral o étnico, los seguidores de Jesús se aman unos a otros con espíritu de sacrificio, tal como Jesús los ha amado y ha muerto por ellos (Romanos 12:1-2).
El llamado a amarnos sacrificialmente unos a otros es elevado y difícil. Quizá por eso Pablo nos recuerda uno de los puntos más importantes de la vida cristiana en su oración final. Es una oración para que Dios nos «afiance» en la buena noticia que Pablo ha dedicado toda su carta a describir (Romanos 16:25). Es una petición para que Dios nos afiance en la buena noticia de un evangelio que es fácil de olvidar. La oración de despedida de Pablo es para que no olvidemos que el Pecado y la Muerte ya no nos controlan. Pablo no quiere que olvidemos que el Espíritu de Dios vive en nosotros y que, por medio de Jesús, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para obedecerlo y para amarnos unos a otros. Así que, si te sientes desanimado por lo difícil que es obedecer a Jesús, recuerda el evangelio. Jesús te ha perdonado, Jesús está contigo y Jesús te dará poder.
Compruébalo tú mismo
Oro para que el Espíritu Santo te abra los ojos para que veas al Dios que te ha dado su Espíritu. Y veas a Jesús como aquel que murió para liberarnos para siempre del poder del pecado y de la muerte.

