¿Qué está pasando?
Los líderes religiosos acusan a los seguidores de Jesús de ser ritualmente impuros porque no se lavan las manos según la "tradición de los antiguos" (Mateo 15:2). Este no es un mandamiento de la Biblia sino de otro gran cuerpo de enseñanzas judías.
Sin embargo, Jesús dice que el verdadero problema no son las manos impuras, sino los corazones impuros. La suciedad y la mugre pueden tragarse y salir del cuerpo, pero el pecado brota de un corazón contaminado (Mateo 15:11).
Luego, Jesús viaja muy al norte, a territorio gentil, donde conoce a una mujer cananea (Mateo 15:21). Los cananeos fueron el enemigo constante de Israel a lo largo del Antiguo Testamento.
Las tradiciones del pueblo judío habrían impedido que Jesús interactuara con esta mujer. Pero su fe valiente conmueve a Jesús, y él sana a su hija oprimida por el demonio (Mateo 15:28).
A continuación, Jesús repite lo que hizo en el desierto entre los judíos, pero esta vez entre los gentiles. Sana a los enfermos, y éstos adoran al Dios de Israel (Mateo 15:31). Jesús alimenta milagrosamente a 4.000 hombres, como lo hizo antes con los 5.000.
Sin embargo, los líderes religiosos judíos no entienden lo que hace Jesús y exigen una señal (Mateo 16:1). Jesús les dice a sus discípulos que se cuiden de su "levadura" (Mateo 16:6). Les advirtió que no permitieran que la incredulidad de los fariseos y los saduceos se extendiera a ellos, como la levadura se extiende a través de la masa.
Jesús les recuerda que los judíos recogieron 12 cestas en el desierto y los gentiles siete (Mateo 16:9).
Las 12 cestas recordarían a los judíos las 12 tribus, lo que era una señal de que Jesús llevaba la salvación a todo Israel. Del mismo modo, las siete cestas representaban un signo del favor celestial (Mateo 15:37). Jesús no solo salvaba a los judíos con sus leyes y tradiciones. Salvaba al mundo entero, incluso a aquellos que no conocían la ley/ leyes de las tradiciones de los ancianos.
¿Dónde está el Evangelio?
Independientemente de dónde vengas, Jesús puede brindarte sanidad y provisión. Dios no realiza sus milagros ni lleva su Reino a un grupo selecto de personas, sino a todas las naciones y a todos los pueblos.
Esto incluye a los impuros. Ya sea que hayas roto las tradiciones religiosas con las que creciste o los mandamientos de Dios que se encuentran en la Biblia, Jesús nos muestra aquí que hay perdón para cualquiera que acuda a él con fe (Romanos 10:13).
Las tradiciones y el cumplimiento de las reglas no pueden salvarte. Pensar lo contrario es llevar la levadura de los fariseos y los saduceos dentro de ti. Solo Jesús puede salvarte. Y cuando lo haga, te dará un corazón limpio que provocará acciones limpias que sanarán al mundo que te rodea (Hebreos 8:10).
Compruébalo por ti mismo
Oro para que el Espíritu Santo te dé ojos para que veas al Dios que salva a las personas impuras de todas las naciones y para que veas a Jesús como el que limpia nuestras impurezas y ofrece el pan de su cuerpo a cualquiera que se acerque a él con fe.


