¿Qué está pasando?
Los líderes religiosos ponen a prueba a Jesús preguntándole por su interpretación sobre el matrimonio y el divorcio. Jesús aprueba el examen, pero no de la manera que ellos esperan.
En lugar de perderse en un debate, Jesús señala el sentido más profundo de los asuntos relacionados con el divorcio (Mateo 19:8). Destaca el propósito original de Dios para el matrimonio, la dureza del corazón humano y el llamado singular al celibato.
Después de esto, un joven adinerado se acerca y le pregunta a Jesús: «¿Qué obra buena debo hacer para tener vida eterna?». Cuando el hombre afirma que ha cumplido los mandamientos de Dios, Jesús le pide que renuncie a lo que más le importa: su gran riqueza.
Este hombre quería ganarse la vida eterna, así que Jesús le pide algo que él sabe que el hombre no va a entregar, para mostrarle que la vida eterna es algo que jamás podrá ganarse. Para ilustrarlo aún más, Jesús cuenta una parábola sobre un dueño que contrata obreros para su viñedo. A los obreros no se les paga según sus méritos, sino según el salario prometido por un dueño generoso (Mateo 20:15).
Cuando la madre de dos discípulos le pide a Jesús que conceda a sus hijos un lugar de honor en su Reino, Jesús vuelve a destacar la importancia de la humildad (Mateo 20:21). Quien desee ser grande debe servir. Después de todo, Jesús vino para ser el siervo de todos, entregando su vida para salvar a otros (Mateo 20:28).
Dos veces en este pasaje Jesús demuestra su corazón de siervo. Primero, recibe a los niños que otros rechazaban. Segundo, sana a unos ciegos que otros ignoraban.
¿Dónde está el evangelio?
Así como Jesús señaló el sentido más profundo que hay detrás de las leyes sobre el matrimonio y el divorcio, nosotros también debemos ver el panorama más grande que el matrimonio nos muestra. El matrimonio entre un hombre y una mujer es un símbolo del matrimonio de Jesús con su Iglesia (Efesios 5:25).
Dios no quiere que el hombre y la mujer se divorcien porque su matrimonio con nosotros nunca termina. Él desea que nuestros matrimonios terrenales reflejen el vínculo eterno e inquebrantable que Jesús establece con su pueblo, la Iglesia.
Cuando el joven rico le pregunta a Jesús qué puede hacer para ganarse la vida eterna, Jesús responde que solamente hay uno que es bueno (Mateo 19:17). O bien, Jesús pudo haber dicho: «Solo yo soy bueno». Solo Jesús podía hacer cada cosa buena que se requiere para ganar la salvación. El esfuerzo humano no puede lograrlo. Como dijo Jesús: «Para los hombres esto es imposible». La buena noticia es que Jesús añade: «Mas para Dios todo es posible».
La salvación es posible porque Jesús se humilló en la cruz. Dijo que daría su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28). Un rescate es el precio de la libertad de una persona esclavizada. Al dar su única vida en la cruz, Jesús ha ganado la libertad para los muchos.
Compruébalo tú mismo
Oro para que el Espíritu Santo te abra los ojos para ver al Dios que no nos da el salario que merecemos, y a Jesús como aquel que gana para nosotros la gracia que no merecemos.


